






























Una vez te dije que no me gustan los días marcados para tener detalles con las personas que quiero. Y hoy, sin ser ninguna fecha especial, me ha nacido la necesidad de decirte lo que siento.
Ayer releí la carta que me escribiste en Kuopio cuando nos despedimos. En ella me deseabas que encontrase a una mujer que me quisiera como merezco. Y si hoy miro atrás, de lo único que me arrepiento es de haber dejado que el miedo y mis traumas pasados casi me separasen, justamente, de esa mujer de la que hablabas.
Han pasado seis meses desde que volvimos y cada día tengo más claro que eres la persona con la que construiré una familia. No sé qué hará la vida con nosotros, nadie lo sabe, pero nunca había tenido una certeza tan fuerte de estar con mi compañera de viaje. Simplemente lo sé.
Amo cada parte de ti. Te admiro más que a nadie. Admiro tu fuerza y tus ganas de crecer, admiro que intentes hacer lo correcto incluso cuando la gente no lo merece. Me haces reír y llorar de felicidad. Tengo paz, tengo confianza en ti y tengo muchas ganas de acompañarte en cada una de las etapas de tu vida.
Eres mejor que yo, y gracias a ti soy mejor de lo que era. Me siento afortunado cada vez que me despierto a tu lado. Cada vez que te beso, cada vez que te miro y me pregunto cómo es posible que se haya cruzado en mi camino una persona tan perfecta con sus imperfecciones.
Cuando me necesites y no esté, pulsa el botón...